sábado 25 de septiembre de 2010

Miedo a que se rompa

El mayor handicap que existe para un educador es, en mi opinión, el miedo. Esa emoción que suscita el peligro a lo real o imaginario de una situación concreta.
Los padres, por naturaleza, tratan de evitar el dolor y el sufrimiento de los hijos. Eso hace que, en determinados momentos, pongan freno a situaciones incómodas o que requieran un esfuerzo por parte de los pequeños. Las continuas justificaciones que reciben los maestros, por parte de los padres, lo demuestra.
Con el curso ya empezado, los educadores han vuelto a encontrarse con aquellas notas que piden: ausentarse en horas de Educación Física, repetición de exámenes, no salir al patio porqué el niño tiene frío, justificación de resultados de algunas pruebas, etc.
Y es que, con la cantidad de cartitas y comentarios (absurdos) que reciben los educadores, no es extraño que los haya que se contagien de esa poca exigencia educativa. Nos quejamos que los maestros de hoy en día no exigen lo suficiente pero, no olvidemos, que el miedo a que se rompan nuestros hijos se lo hemos inculcado nosotros.



domingo 19 de septiembre de 2010

Tú y yo a la escuela

Hemos estado estos primeros días animando a nuestros hijos a empezar el curso con la máxima ilusión. Desearíamos que se comprometieran a realizar las tareas que les piden en la escuela, que empezaran a estudiar desde el principio y que aprendieran de los errores cometidos durante cursos pasados.
Si me permitís, me gustaría animaros a vosotros padres y educadores a realizar el mismo compromiso. Nadie nace aprendido ni experto en ninguna materia. Luego, si bien es cierto que con el tiempo hemos ido aprendiendo a educar, deberíamos comprometernos a poner los medios para formarnos mejor.
¿Tienes intención de ir a hablar con el profesor de tu hijo varias veces durante el curso?, ¿Asistirás a las reuniones de padres de la escuela?, ¿Te apuntarás a algún medio formativo que te ofrezcan para mejorar tu tarea educativa?, ¿Leerás libros o artículos relacionados con ello?
Qué fácil es pedir responsabilidades a los hijos en cuanto al mundo escolar se refiere pero... ¿y tú?