sábado, 15 de enero de 2011

Bailando bajo la lluvia

Estas pasadas navidades me llegó un e-mail de esos que vale la pena leer. Un texto que se merece el primer post de 2011:
Era una mañana agitada, 8:30 am, cuando un señor de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de su pulgar. El hombre dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.
Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces pedí material sanitario para quitarle las suturas y curar su herida.
Mientras le realizaba las curaciones, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella.
El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que pacedía Alzheimer. Le pregunté si se enfadaría si llegaba un poco tarde. Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que no podía ya reconocerlo.
Me sorprendió, y entonces le pregunté, "¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?"
Él sonrió y me acarició la mano:
"Ella no sabe quien soy pero yo aún sé quién es ella." Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé: "Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida."
El auténtico amor no es físico, ni romántico. El auténtico amor es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será..
La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, sino cómo bailar bajo la lluvia.